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Desaceleración Económica en China
Kobus van der Wath
En la actualidad, China afronta un proceso de desaceleración económica. Las respuestas a los interrogantes sobre cuáles serán las cifras y por cuánto tiempo persistirán, dependerán de la futura evolución de la crisis financiera y su repercusión en la economía real de EE.UU., Europa y Japón entre otros. El pesimismo que caracteriza las previsiones en el corto plazo, evidencia la necesidad de anticipar riesgos y desarrollar planes de contingencia adecuados. A pesar de la coyuntura actual, estimamos que las perspectivas chinas en el medio y largo plazo seguirán siendo sólidas.
La espectacular organización de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos del 2008, ha mostrado al mundo el verdadero potencial de China. Hace escasamente un mes, China realizó su primer “paseo espacial” y anunció que llevaría a cabo el primer vuelo con un reactor 100%
"made in China”. La lista de logros y metas alcanzadas por parte del gigante asiático es cada vez mayor y cada vez más convincente. Nada más lejos de la realidad, dichos logros son el resultado de una trayectoria rápida, ascendente y cimentada en un crecimiento y desarrollo económico, social y tecnológico con importantes implicaciones a nivel global.
Los Juegos ya pasaron, y la desaceleración de la economía china es hoy un tema de actualidad. Las cuestiones que se plantean ahora son de una índole completamente distinta: ¿con qué intensidad, por cuánto tiempo y qué implicaciones tendrá la actual coyuntura? Después de una tasa media de crecimiento del PIB del 10,4% en el primer semestre de 2008, el segundo semestre viene anunciando cifras de un solo dígito. La tasa media anual de este año se mantendrá en torno al 10%, mientras que para el año que viene las previsiones de crecimiento son inferiores al 9%. Tampoco sería de extrañar que durante este año se avance a un ritmo de entre el 8,5 y el 9%, incluso menor, lo que dependerá casi unilateralmente del calibre del “tsunami financiero” en el que nos encontramos.
De momento la coyuntura no invita al optimismo que caracterizaría una recuperación en el 2010. Entendemos que la mayor parte de los ajustes económicos susceptibles de darse en EE.UU. y Europa todavía están por llegar, y por tanto también su impacto en el conjunto del sector empresarial asiático. En este caso, China no será la excepción. La coyuntura económica actual del país viene determinada por una notable desaceleración de los beneficios empresariales, la vulnerabilidad del sector inmobiliario, la caída de la bolsa y la desconfianza empresarial entre otros. En esta misma línea y desde un punto de vista macroeconómico, se identifica una contracción de la producción industrial, una disminución del consumo privado, así como una reducción tanto de las importaciones como las exportaciones. Sin lugar a dudas, las previsiones económicas para los próximos cuatrimestres, contrastan radicalmente con las cifras que China ha registrado en los últimos 5 años.
En este contexto y desde la perspectiva del ejecutivo con intereses en China, se plantean varias cuestiones fundamentales:
- ¿Cuál será el impacto final de la actual crisis financiera sobre la económica real mundial?
- ¿Cómo y en qué medida se va a ver afectada China?: ¿contagio del sector financiero y crisis de liquidez?, ¿impacto en la economía real y disminución de las exportaciones?, ¿deterioro de la iniciativa privada y pérdida de valor de los activos financieros?, ¿desconfianza y disminución del consumo?
¿Cuáles van a ser las posibles respuestas políticas de Beijing y cuáles los riesgos asociados?, ¿cómo mitigarlos?
Las empresas se centran en la gestión de la crisis en el corto plazo, pero ¿cuál es el enfoque adecuado para las iniciativas estratégicas en el largo?
¿Qué repercusión tendrá la desaceleración china en el resto de las economías del planeta?, ¿qué industrias y productos se verán más afectados?, ¿qué implicaciones tendrá sobre los precios de las materias primas?
La lista de preguntas no se acaba aquí. Entramos en una etapa marcada por fuertes turbulencias financieras y dramáticos ajustes económicos. Para aquellos que desarrollen sus negocio en o con China, la pregunta debería ser más bien cómo gestionar estas áreas de cambio para que no se produzcan daños del tipo irreparable. No en vano, seguimos pensando que el escenario que se presenta en el largo plazo para China, sigue siendo sólido. Entramos en una etapa de retos y desafíos... Confío en que nuestros lectores disfruten de esta edición de The China Analyst y como siempre, agradeceremos vuestros comentarios al respecto.

